Suceso del día 11/05/15

IMG_20150512_191530Ella iba tranquilamente patinando por la calle del Dr. Vicente Zaragoza. Se dirigía hacia el trabajo.

Como por esa calle discurre un precioso carril bici, ella se dispuso a usarlo, hasta que en un momento dado se dio cuenta de que venían unas cuantas bicicletas con sus respectivos ocupantes por detrás -seguramente volvían de la universidad-, entonces decidió apartarse a un lado del carril, concretamente a la izquierda, con el fin de que los ciclistas pudiesen pasar cómodamente sin necesidad de realizar un adelantamiento.

Seguía patinando con calma, a una velocidad bastante pobre y prácticamente dejándose llevar con la velocidad adquirida anteriormente, y se percató de que un poco más adelante había un peatón, concretamente un chico joven -o no tan joven- con una sillita de bebé y un niño que no llegaba a los dos años. El susodicho caminaba pegado a la pared, y llevaba la sillita agarrada con una sola mano, su izquierda, lo que viene siendo la parte exterior. Iba hablando en voz alta, tal vez con el manos libres, tal vez con el niño (poco probable). También llevaba gafas de sol.

Casi justo cuando ya llegaba a su misma altura, ella observó cómo la sillita se le iba desviando, hacia el carril bici, hacia el carril imaginario por el que ella circulaba mientras las bicis la sobrepasaban. Y cuando por fin estaban a la misma altura él hizo un quiebro con la sillita pensando que ella se la iba a llevar pode delante. Seguramente sin darse cuenta de que se le había estado desviando, de que estaba despistado y de que ni siquiera la había visto a pesar de que de haber estado mirando al frente, lo habría hecho.

Entonces a ella le pareció escuchar un lleva cuidado, ¿no?, que en un primer momento pensó que se trataba de aquél chico hablando con el niño, pero que segundos después le asaltó la duda de si tal vez se lo hubiese dicho a ella. Entonces frenó lentamente en T, y una vez parada se dio la vuelta.

El chico se había quedado parado, también se había dado la vuelta, y la estaba mirando. Ahora estaba segura de que aquélla frase había sido para ella.

– Lleva cuidado tú -le dijo, incriminándole con el dedo, y en la distancia.

– ¿Yo? -respondió él, muy sorprendido-. Pero si eres tú la que no va por el carril bici.

– El carrito se te ha ido de las manos a ti, no a mí -sentenció ella.

Y volvió a ponerse en marcha rumbo a su destino. Si aquél le reprochó alguna cosa más, ella ya no lo escuchó.

***

Por supuesto, poco después, empezaron a atormentarle los pensamientos sobre lo que podría haberle dicho, y se imaginó en su cabeza toda la conversación que nunca existió:

– Si hubieses estado en lo que estabas, me habrías visto con tiempo de sobra, porque esta es una calle larguísima y hace rato que me salí del carril. ¿Y sabes por qué me salí? Porque igual que a ti te molesta que vaya por la acera, a muchos ciclistas les molesta también que use el carril bici. Así que para no molestar a nadie lo que hice fue colocarme en un punto que distaba de los unos y de los otros. Tú por tu parte llevabas el carrito con una sola mano y al contrario que tú, yo sí me he fijado en que se te estaba desviando cada vez más hacia donde yo circulaba. En ningún momento me lo iba a comer porque había espacio de sobra, sin embargo tú te has asustado cuando te has dado cuenta de una vez de lo que tenías por delante. Y puede que tú no sepas manejar una sillita de bebé en condiciones, pero yo me manejo lo suficiente con los patines para haberte esquivado de haber sido necesario. O al menos, si hubiese hecho alguna temeridad para asustarte o ponerte en riesgo a ti o al niño -que podría haber pasado que me tropezara, o vete tú a saber qué- con total seguridad me habría disculpado. Y tú, tú, tú, tú, que has sido el verdadero temerario, lo único que te has atrevido a decirme ha sido que llevase cuidado. 

He aquí una foto que contrarresta la primera que aparece de la calle, donde se puede comprobar el espacio que ella requería pasando con los patines por al lado del carril bici.IMG_20150512_191559

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